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viernes, 7 de abril de 2017

Ermita de San Pedro (Torrecilla en Cameros)

Ermita de San Pedro (Torrecilla en Cameros)

Distancia: 7 km

Tiempo aproximado: 3 h

Dificultad: baja


Recorrido
Perfil



Llegamos desde Logroño a Torrecilla en Cameros por la N-111 y entramos en el pueblo siguiendo la carretera más ancha, no la que, entre árboles, va por abajo y por la izquierda; unos 800 m después, encontramos a mano izquierda un amplio aparcamiento. Estamos en el barrio de El Campillo, uno de los tres de Torrecilla en Cameros.

Desde el aparcamiento, tomando la dirección suroeste, opuesta a por donde hemos llegado, una empinada calle entre las casas que conforman el barrio de El Campillo nos lleva pronto a dejar a nuestra izquierda, junto a las últimas casas, la ermita de Santa Águeda.

Continuamos por un camino, al principio asfaltado, que va ascendiendo poco a poco.

A la altura de unos pabellones ganaderos, ignoramos un camino menos ancho que sale por la derecha; poco después, dejamos a la derecha un feo vertedero. Encontramos alguna estaca que señaliza el sendero de la ermita de San Pedro, pero ahora seguiremos por el ancho camino, en continua y cómoda ascensión; cruzamos un paso canadiense. Volviendo la vista atrás, vemos Torrecilla en Cameros, a su izquierda, más alto, Nestares, enfrente el abrupto roquedo y a la derecha, en lo alto, Rivabellosa.


Vista de Torrecilla en Cameros

A nuestra izquierda, la ladera del cerro del Carrascal, poblada por boj y encinas. Cuando llevamos aproximadamente 1,5 km, dejamos a la izquierda un ramal del camino que nos llevaría tras 1 km a la ermita, y continuamos ascendiendo por el Camino de los Arrieros; en una próxima bifurcación, seguimos por la izquierda, obviando el ramal que lleva por la derecha hacia un encinar.


Ladera poblado de boj y encinas

Después de un tramo más empinado y pedregoso, hacia el km 2,5 dejamos la pista por la izquierda, siguiendo unas tenues rodadas que cruzan una pequeña explanada, hacia la zona más boscosa que cubre la margen derecha del arroyo San Pedro, que baja de las alturas de Gamellones.

Explanada hacia el arroyo San Pedro
Unos 500 m después, la senda cruza el arroyo y nos adentra brevemente en un quejigar.

El quejigar en invierno

En una curva a izquierda, justo unos metros antes de un abrevadero, tomamos una sendita un poco difusa que desciende por la izquierda para acercarnos de nuevo al arroyo San Pedro -que poco más tarde recibirá las aguas del Riojales- entre rosales silvestres, enebros, aulagas, endrinos y otros arbustos; las laderas, la de la izquierda con un bonito roquedo en lo alto, están pobladas de quejigos.


Senda de descenso hacia la ermita

Tras 1 km de rápido descenso en dirección S, nos aproximamos a la ermita de San Pedro (km 4); en un claro, vencemos la tentación de irnos a la izquierda buscando el arroyo y seguimos de frente para reencontrar la senda, que enseguida nos lleva a cruzar un paso de hombre para entrar en el recinto vallado que rodea la ermita.


Ermita de San Pedro
Luego de disfrutar del entorno de la ermita románica, acondicionado con asadores y mesas, subimos por unas escaleritas y de frente nos encontramos con una ancha pista, que bordea una mancha de encinar; bajamos sin embargo por la derecha para cruzar el arroyo San Pedro y tomar una senda que se interna entre quejigos y una mezcla de frondosas (arces, avellanos, etc.), siguiendo por la margen derecha del arroyo.


Senda por la margen derecha del arroyo San Pedro
A unos 600 m, cuando el arroyo San Pedro va a recibir las aguas del de la Chorrera, dejamos la senda por la que venimos, para tomar una sendita que sale por la izquierda (hay un poste indicador del sendero de la ermita), que nos llevará de vuelta a Torrecilla en Cameros.

Caminamos primero con la ladera S del cerro del Carrascal a nuestra izquierda y con un bosque mixto de frondosas a nuestra derecha.

Cruzamos una puerta metálica y nos aproximamos al pueblo, entre huertos, siguiendo una acequia de riego.

Dejamos finalmente a nuestra izquierda la ermita de San Antón y llegamos al núcleo urbano, entrando nuevamente en el barrio de El Campillo.

Ver el mapa del recorrido.



Un archivo .gpx con el recorrido puede ser descargado aquí.





miércoles, 5 de febrero de 2014

Arroyo Solbes (Panzares)

Distancia: 9,4 km
Tiempo aprox.: 3h 45m
Dificultad: baja


Recorrido
Perfil
A Panzares, localidad perteneciente a Viguera, llegamos desde Logroño por la N-111; podemos dejar el coche en el aparcamiento de un establecimiento hostelero que se encuentra a la izquierda, unos 250 m después de la señal que indica Panzares.

Cruzamos la N-111 para dirigirnos hacia la zona este del pueblo, desde cuya parte más alta nace una empinada pista que asciende en dirección noroeste, remontando un arroyo.

Una hilera de chopos marca el cauce del arroyo, que discurre entre laderas bien asoleadas, pobladas por carrascas.

El camino entre laderas cubiertas de carrascas.
En seguida dejamos una senda que sale hacia la derecha y luego otra a mano izquierda, por la que más tarde volveremos. Pronto la pista hace un giro pronunciado a la derecha, pero seguimos de frente, remontando el barranco, ahora por su lado izquierdo. Ya no abandonaremos esta pista hasta llegar al arroyo Solbes (o Solvés). Vemos algunos arces cubiertos de líquenes.

En la cabecera del primer barranco, el carrascal deja sitio al rebollar y al hayedo
Cuando llevamos aproximadamente 1 km de camino, la pista gira fuertemente hacia la izquierda para dejar atrás este primer barranco y adentrarse a media ladera, ya más suavemente, en montes pertenecientes a la Mancomunidad de Nalda, Sorzano y Viguera. Al poco, tenemos excelentes vistas sobre la mole del Castillo de Viguera, y luego también sobre las Peñas de Islallana.

El Castillo de Viguera y, más allá, las Peñas de Islallana
Tras cruzar el segundo barranco, aparecen ya algunos rebollos, que dominarán el bosque una vez que crucemos el tercer barranco, en el que algunas hayas hacen una pequeña incursión.

Primeras hayas en el camino
Después del tercer barranco, la pista vuelve a empinarse ligeramente. Poco después de salvar un cuarto barranquillo, sale una senda a mano derecha, que ignoramos; unos 300 m después, sale por la derecha en ascenso otra senda, pero seguimos de frente. Empezamos ya a descender suavemente, ahora por terrenos pertenecientes a Nestares.

Rebollar; aquí seguimos de frente, sin subir por la derecha
Unos 600 m después, la pista hace un pronunciado giro a izquierda e inicia una bajada en zigzag hasta encontrar la senda que sigue en su descenso el discurrir del arroyo Solbes.

Inicio del descenso en zigzag entre rebollos
La margen derecha del arroyo está dominada por el haya, que luego dejará paso al quejigo y más tarde a la carrasca. En la margen izquierda, domina el rebollo, y luego la carrasca. Cerca del agua encontramos la típica mezcla de frondosas propias de la vegetación ribereña (avellanos, etc.). 

El arroyo Solbes en el inicio del descenso
En el descenso, vadearemos hasta en cuatro ocasiones el arroyo, pudiendo encontrarnos con alguna dificultad, dependiendo del agua que traiga, según la estación.

Sendero entre hayas siguiendo el arroyo Solbes
Dejamos a mano derecha la indicación de la senda hacia la Peña del Cura (Nestares). A la altura de una caseta de captación de aguas, tomamos una pista que sale por la izquierda, que nos lleva por la solana, otra vez entre carrascas, en dirección hacia Panzares, que finalmente alcanzamos por la misma pista por la que comenzamos el camino.

Pista entre carrascas, con vistas al Castillo de Viguera y a los conglomerados de paredes verticales que vigilan Panzares

Ver Arroyo Solbes (Panzares) en un mapa más grande; desde Google Maps es posible descargar el archivo .kml. Un archivo .gpx del recorrido puede ser descargado aquí.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Arroyo de Castejón - Nieva de Cameros

Distancia: 12,4 km
Tiempo aproximado: 4 h
Dificultad: media-baja


Recorrido y perfil

Casa de 1743 en Nieva de Cameros
Desde la N-111 tomamos el primer desvío a Nieva de Cameros, que también nos lleva a Montemediano y El Rasillo de Cameros, y luego giramos a derecha en el empalme que nos lleva a Nieva de Cameros.

En la plaza del pueblo (punto 1), tomamos dirección oeste, cogiendo la calle que arranca delante de la ermita de la Virgen del Collado y que más o menos discurre paralela a la carretera por donde hemos venido, pero en dirección contraria; tras dejar atrás un grupo de cinco edificios de apartamentos, seguimos de frente, dejando de lado los caminos que llevan a varias construcciones, manteniendo la altura, hasta cruzar un paso canadiense que da fin a la calle e inicio a una pista.

Sin apenas ganar altura, caminamos entre boj, zarzamoras, endrinos, arces y algunos quejigos y rebollos, bordeando una ladera con antiguas de terrazas de cultivos abandonados, recuerdo de una agricultura de subsistencia.

Arranque de la senda de subida

Seguimos la pista, pero al poco de que describa una amplia curva de herradura, la abandonamos por nuestra derecha (punto 2 - km 2,4) para tomar una senda, marcada por las huellas de las rodadas, junto a unos abrevaderos en desuso (punto 3).
Rodadas que marcan la senda




El comienzo de la senda es empinado, pero luego la subida, aunque continua, no se hace en exceso fatigosa; las rodadas pueden seguirse sin dificultad, y aunque tracemos algún zig-zag no perderemos la referencia de dirigirnos hacia el oeste.


Mostajo, con Peky a su sombra reponiéndose tras una de sus correrías
Predomina el boj, pero podemos encontrar también algún mostajo de buen porte. Al llegar a la parte más alta, la senda se interna ya en una zona de rebollos, que nos lleva al Alto del Cabezo (punto 4, 1258 m).

Llevamos caminados ya unos 4 km. Hacia el sur, a lo lejos destaca Mojón Alto, fácilmente identificable por la torreta de vigilancia contra incendios; también podemos distinguir la presa del embalse González-Lacasa.

Seguimos caminando en dirección oeste entre rebollos; la senda, ya más clara, nos lleva a una zona donde comienzan a aparecer las hayas.

Descendiendo desde el Alto del Cabezo
En un pequeño claro, la senda desemboca en una amplia curva de una pista (punto 5 - km 4,86), que seguimos por nuestra derecha.

Entronque con la pista
Rincón del hayedo






































Al cabo de un rato, la pista empieza a descender poco a poco, y luego describe una pronunciada curva de herradura a derecha (punto 6), para seguir el curso del Arroyo de Castejón, en ocasiones a la altura misma del cauce.

Serbal de los cazadores entre hayas





En el interior del hayedo podemos divisar algún serbal de cazadores.









La pista acaba finalmente desembocando en otra, a la altura de un corral (punto 7 - km 10,2), antiguo camino de Anguiano, por la que discurre el GR-93; giramos a mano derecha. En seguida, al poco de sobrepasar una cantera, en una bifurcación tomamos también la derecha. La visión de la Peña Zapatero, las ruinas del castillo y la iglesia de Nieva de Cameros nos anuncia que el final de nuestro recorrido está próximo.

Mapa del recorrido



Ver Arroyo de Castejón (Nieva de Cameros) en un mapa más grande

domingo, 1 de septiembre de 2013

Praderas y bosques de Ortigosa

Distancia: 11,83 km
Tiempo aprox.: 4h 30m
Dificultad: media -baja

Extraído del libro Las mejores excursiones por Tierra de Cameros. Rufo Ganuza y Alicia Sanz de Acedo (Ed. El senderista).

Recorrido y perfil
Para encontrar el punto de partida de esta ruta, debemos encontrar en Villanueva de Cameros (localidad por la que discurre la N-111 Logroño-Soria) el cruce hacia la derecha que nos lleva a Ortigosa. Nada más entrar en la mencionada localidad, sale por la izquierda la carretera LR-232 que, por el puerto de Peña Hincada, conduce a Brieva de Cameros; la tomamos, atravesamos, en una pronunciada curva a derechas, el fondo del valle y un centenar de metros más arriba, en la siguiente curva a izquierdas, vemos una pista asfaltada a la derecha, por la que nos introducimos. Esta vía contornea el pueblo y termina junto a un abrevadero (punto 1), donde damos descanso a nuestro medio de locomoción (1100 m de altitud).

Frente a nosotros se presentan dos caminos: despreciamos el de la izquierda, menos marcado y en claro ascenso, y tomamos el de la derecha, mucho más claro y ancho, con las marcas blancas y rojas del GR-93.

Siempre por la derecha, en paralelo al arroyo Rioseco
En leve descenso hacia el arroyo de Rioseco dejamos a la derecha Arbejones (1205 m), pelada loma castigada por la acción de personas y ganado. Por el contrario, la ladera de nuestra izquierda se ve progresivamente vestida de pinos silvestres y hayas, algunas de las cuales vegetan junto a la pista. También observamos otros habitantes típicos de fondos de barranco como son los arces. De esta guisa alcanzamos una bifurcación (punto 2 - km 1,35), donde tomamos el camino de la derecha y decimos adiós a las marcas de pintura del GR-93.

Ascendemos por una vaguada, dejando a la derecha un rodal de pinos y luego varias huertas, hasta empalmar con una nueva pista, detrás de la cual se sitúan unos corrales. En este cruce (punto 3 - km 2,1), giramos a la izquierda y atravesamos en ligera subida una zona muy acogedora, donde pinos y algunos robles se funden con los prados de siega en un paisaje de marcado carácter bucólico. A unos diez minutos escasos del último cruce el camino corona un pequeño altillo y comienza a descender.

Hacia el quejigal
En este punto más elevado (1203 m) giramos a la derecha (punto 5 - km 2,75), cruzando una pradera y localizando, bajo un talud rojizo entre las primeras filas de quejigos, y detrás del cercado de una finca ganadera (punto 4), el arranque de un antiguo camino (punto 6 - km 2,85), que se interna en lo que definitivamente podemos denominar "monte".



Vistas hacia el Arbejones y el arroyo Rioseco
El solanero y pedregoso quejigal por el que ascendemos no resulta muy denso y presenta gran cantidad de enebro común en el sotobosque.





Quejigal










Paulatinamente, el pino silvestre, que ocupa la mayor parte de las elevaciones cercanas, comienza a hacer acto de presencia junto a nuestro itinerario. Casi sin apercibirnos, las piedras que pisamos cambian de tonos y origen, y ya dejamos atrás las siempre picudas calizas. En consecuencia, en apenas unas decenas de metros todos los quejigos se ven sustituidos por robles rebollos, especie calcífuga donde las haya.

Otros dos elementos vegetales que concitan nuestra atención son los helechales y las hayas, que hacen su aparición debido al cambio de orientación de la ruta (ahora noreste). Bajo un colorido ejemplar de pino silvestre cruzamos unas trazas de pista de arrastre mientras mantenemos la trayectoria ascendente, rodeados de densa y, en el caso de los robles, añosa vegetación. Unos minutos después disfrutamos de toda la belleza plástica de un rodal de pinos silvestres tras los que atravesamos una alambrada (punto 7 - km 3,8), donde empalmamos con otra vía que seguimos en dirección de subida. Dejando a la izquierda el cierre de una finca pasamos junto a un acebo, rebasamos un registro de agua y seguimos ascendiendo cuando se nos une por la izquierda un ramal menos marcado.
Senda de subida por el pinar
A nuestro paso hallamos algunas marcas de pinturas blancas y amarillas. El intenso olor de los pinos, unido a sus variadas formas, confiere un aire muy especial a este tramo de subida, tras el que accedemos a una zona más despejada, parcialmente cubierta por brezo. En pocos minutos llegamos al borde de estas coquetas praderas, que a buen seguro robarán unos minutos de nuestro tiempo.

Pradera con brezos; al fondo, el resalte rocoso
El elemento que más nos llama la atención es un resalte rocoso (punto 8 - km 4,49) situado a 1456 m, sobre el que destaca una rústica cruz de madera, realizada con más cariño que arte. La panorámica desde esta atalaya es preciosa, donde descollan Mojón Alto (1766 m) hacia el sureste y la espléndida y limpia figura del Cabezo del Santo (1855 m) hacia el suroeste.

Panorámica: al fondo, a la izquierda, Mojón Alto, y a la derecha Cabezo del Santo
Unos metros por encima de nuestra posición localizamos una pista (punto 9 - km 4,59) por la que comenzamos a circular hacia la derecha. Progresando sin apenas desnivel por un hayedo de magníficos ejemplares, aparecen algunos pinos a nuestro lado, momento en que se nos une por la derecha una empinada vía de arrastre.

Nuestro siguiente punto de referencia es una amplia curva a la derecha, donde atravesamos el fondo del barranco (punto 10 - km 5,77), que quizás nos recompense con un trago de agua fresca, con la vigilancia de un grupo de soberbios acebos a nuestra derecha, al lado de un depósito de hormigón. Por esta ancha pista cuyo tamaño desmesurado no nos agrada particularmente, atravesamos un pinar que apenas recibe compañía de otras especies vegetales. Diez minutos escasos después del arroyo obviamos un amplio sendero que asciende a nuestra izquierda.

Inicio de la senda de bajada

Treinta metros más adelante de ese arranque debemos localizar, hacia la derecha, otra marcada senda (punto 11 - km 6,54) que desciende completando un giro de casi 180°, y que cuenta con la referencia de marcas de pintura amarillas y blancas.


Senda

Descendemos alegremente por parajes donde los altivos y rojizos pinos van cediendo algo de terreno a los rebollos, todos ellos acompañados de buenas matas de brezo arbóreo.

En breves minutos tomamos contacto, en el fondo de la vaguada, con una pista que podemos seguir hacia la izquierda si deseamos acabar en El Rasillo.

Si no es ese el caso, tomamos por nuestra derecha, hacia unos registros de agua, e inmediatamente giramos a izquierda, vadeamos el arroyo por un badén hormigonado, y proseguimos nuestro avance dejando a la izquierda unos fresnos de montaña.

Después de un tramo de subida, alcanzamos la alambrada (punto 7 - km 8,03) en la que reconocemos el camino por el que vinimos, y por el que ponemos fin a esta excursión que, sin duda alguna, nos da bastante más de los que nos exige.

Mapa del recorrido



Ver Ortigosa de Cameros en un mapa más grande

viernes, 2 de agosto de 2013

Ermita de Lollano

Distancia: 10,3 km
Tiempo aprox.: 3 h 30 min
Dificultad: baja
Época recomendada: cualquiera

Extraído del libro "Las mejores excursiones por Tierra de Cameros", de Rufo Ganuza y Alicia Sanz de Acedo. Ed. El senderista

Recorrido y perfil
Yendo por la N-111 desde Logroño en dirección a Soria, tomaremos en Villanueva de Cameros el desvío que por la LR-253 nos llevaría a Ortigosa de Cameros. Pero antes, después de unos 2,4 km, cerca ya de la presa del embalse de González Lacasa (o de El Rasillo), podremos dejar el coche apartado en el lado derecho de la carretera.


Del lado izquierdo de la carretera parte un camino herboso, sin apenas desnivel, bajo el cual circula una canalización que desde Villoslada de Cameros trae agua del río Iregua al embalse. Caminaremos por una ladera orientada al Norte, poblada de rebollos y algunas retamas, chopos y avellanos, que un poco más tarde dejarán lugar a las hayas.


Más tarde, el camino gira y la ladera se orienta hacia el Este, lo que nos dará la oportunidad de divisar en esa dirección El Horquín (1584 m). Podremos ver también por el lado derecho de las pista un grupo de encinas. En dirección Norte, entre el embalse y Villanueva de Cameros, podremos contemplar el descarnado Alto de Pieza Frades (1147 m). Caminaremos ahora en dirección Sur, dando vista al río Iregua. Si miramos en dirección Sureste, el Cerro Cebosa (1531 m) nos ofrecerá un mosaico de encinares, rebollares, hayedos y pinares, dependiendo del suelo y la orientación.


Dejaremos a la izquierda un camino que desciende. Poco después encontraremos en una pronunciada curva un puente; aquí ignoraremos las marcas del GR-93 que señalan una senda. En esta parte del camino, el robledal es más denso.
Arroyo en el robledal


Abandonaremos enseguida el camino para tomar una pista que asciende por la derecha. Pronto llegaremos a la dehesa de Lollano; a la derecha, en lo alto de una loma, se encuentra la ermita (1125 m), así como un refugio adosado a ella y una zona con asadores.

Volveremos al camino y continuaremos por nuestra derecha. Muy pronto encontraremos las marcas del GR-190 (Sendero Altos Valles Ibéricos), que seguiremos por nuestra derecha hasta encontrar, en las proximidades del despoblado de El Hoyo, las marcas del GR-93 (Sendero Sierras de La Rioja), que seguiremos por nuestra izquierda en dirección a Ortigosa de Cameros. Al llegar cerca de Peñaloscintos, tomaremos a mano derecha la carretera que nos devolverá en unos minutos al punto de partida.

Mapa del recorrido



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lunes, 29 de julio de 2013

El Rasillo - El Cerraúco

Distancia: 14 km (circular)
Tiempo aprox.: 4 h
Dificultad: media-baja

Época recomendada: Todo el año; especialmente atractivo en primavera y otoño.

Recorrido y perfil
El Olmo de El Rasillo, junto a la iglesia, es nuestro punto de partida. Vamos hacia la salida del pueblo pero, en lugar de bajar, tomamos la carretera que sale a la derecha hacia la ermita de San Mamés, cuya silueta destaca entre la masa forestal del entorno.

Iglesia y olmo de El Rasillo
Seguimos avanzando por una húmeda ladera orientada al norte en la que sobreviven decenas de nogales, resto de una antigua plantación. Al llegar a una industria cárnica dejamos la zona asfaltada para tomar la pista que sale a la derecha. Poco a poco vamos entrando en una de las mayores y mejor conservadas masas de pino silvestre de toda La Rioja. Por el camino vemos varios ramales que salen a los lados de la pista, pero nosotros seguiremos ascendiendo suavemente sin abandonar el camino principal, deleitándonos con unas magníficas panorámicas de todo el alto Iregua.

Dentro del pinar
Más adelante, el paisaje nos deja ver las huellas del incendio que sufrió este pinar a finales de los ochenta y cómo en las zonas quemadas está rebrotando con fuerza el roble rebollo, poblador original de estas latitudes. No será difícil escuchar al afanoso picapinos, uno de los moradores habituales de estos bosques junto a pinzones, carboneros y herrerillos. En los primeros días de otoño también podemos tener la suerte de oír los exaltados bramidos de los machos de ciervo en la berrea.

El camino sigue, y poco a poco son las hayas, que crecen a la sombra del pinar, las que van dominando el paisaje. Al llegar a la toma de agua, giramos a la izquierda para coger una senda mucho más naturalizada que asciende suavemente por el hayedo. Cuando divisemos una portilla, debemos desviarnos a la derecha para afrontar la parte más dura del sendero, un repecho un tanto fuerte y empedrado al final del cual encontraremos las pradera del Cerraúco.

El Cerraúco
Estas preciosas explanadas salpicadas de enebros y brezos marcan el límite con Ortigosa de Cameros. Desde lo alto de las rocas sobrecoge la imponente imagen del Horquín, la Cebosa, el Cabezo del Santo y todos los montes del alto Leza; laderas deforestadas que contrastan con la colorida estampa de los bosques y el reflejo del agua del embalse.

Vistas desde el Cerraúco; al fondo, el embalse
Subimos la pradera y tomamos una pista ancha a nuestra derecha, que discurre por encima del camino que hemos seguido en la subida al Cerraúco. Avanzamos unos 7 kilómetros por las laderas del Monte de la Agenzana, deteniéndonos de cuando en cuando a disfrutar de los colores del bosque en otoño y de las bellas panorámicas que ofrece a nuestros pies la zona del pantano y El Rasillo. Salimos del bosque y llegamos a la parte alta del pueblo, a la carretera de la urbanización, por la que descenderemos a nuestro punto de origen.

Ventanuco en El Rasillo
Mapa del recorrido



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