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martes, 25 de febrero de 2014

Peñalrayo

Distancia: 8,5 km
Tiempo aprox.: 3h 15m
Dificultad: baja

Recorrido
Perfil
Galbárruli llegamos desde Logroño por la N-232, que abandonamos por la LR-209 que lleva a Sajazarra y Miranda de Ebro.

Una vez en Galbárruli, desde el lavadero asciende un camino encementado en dirección norte. A unos 150 m, en la primera bifurcación, junto a dos casetas, tomamos el ramal de la derecha, hacia otra caseta de la traída de aguas, que nos acerca a una pista agrícola, que seguimos también por la derecha, hacia el este. Unos 160 m después, la abandonamos por el señalizado como “Camino de Turrieza”, que sale por la izquierda.

Vista desde el inicio del Camino de Turrieza

Frente a nosotros, una alineación de cumbres rocosas se extiende en dirección este, hacia Avellano y las Peñas de Jembres; a nuestra izquierda ha quedado Tolacha. Hacia el sur, tenemos amplias vistas de la Rioja Alta y, al fondo, de la Sierra de la Demanda.

Vistas hacia el norte
Avanzamos cómodamente entre campos de cultivo, con algunos vestigios de encinar en los terrenos más abruptos, poblados también por enebros y boj, siempre en ligero ascenso hacia el este.

Cuando el camino agrícola parece acabar, continuamos por la izquierda, hacia los paredones rocosos, por una senda que se abre paso entre encinas y boj, mayoritariamente, con enebros en los espacios más abiertos y también algunos quejigos.

Senda entre encinas y boj


La senda bajo los paredones rocosos
La senda asciende buscando un paso hacia la vertiente norte, que nos llega tras un tramo entre rocas, alguna en singular equilibrio, girando hacia la izquierda. Encontramos rebollos y otra vez quejigos.
Buscando un paso a la otra vertiente
A unos 150 m del paso, encontramos una bifurcación, en la que seguimos por la izquierda.

La senda a Peñalrayo continúa por la izquierda
Después de unos 320 m de fuerte subida, en la que dejamos a nuestra izquierda helechos y avellanos, encontramos por la derecha, marcado su inicio por un montoncito de piedras, la senda que, tras apenas 150 m de subida, nos permite alcanzar la cima de Peñalrayo (956 m).
Por la derecha subimos a la cima de Peñalrayo
Homenaje a Félix Rodríguez de la Fuente
(foto: Pilar Díez Grenabuena)

En la cima, dominada por el boj, encontramos un recuerdo homenaje a Félix Rodríguez de la Fuente. Hacia el norte divisamos Miranda de Ebro y otras tierras burgalesas.




















Descendemos volviendo sobre nuestros pasos y, llegados al montoncito de piedras, vamos ahora hacia la derecha. Unos 200 m después, seguimos la senda de la derecha; la de la izquierda lleva a una pista –camino de San Blas– que baja directamente a Galbárruli.

Seguimos la senda de la derecha
Seguimos de frente, hacia el encinar
Bordeándolas, dejamos a nuestra izquierda unas praderas para, entre encinas, buscar el discurrir del Arroyo de Santa Olalla.

Más tarde, seguimos de frente, ignorando dos sendas que salen a la par, la una por la derecha, en ascenso, y la otra por la izquierda, más difusa, que se adentra en el encinar.

Seguimos por la senda más clara de la izquierda
La pista serpentea entre encinas y boj; a nuestra izquierda, quejigos y avellanos se benefician de la umbría.


Vista hacia atrás, hacia la cabecera del arroyo
Finalmente, la senda se aleja por la izquierda del arroyo, en un corto ascenso, para llevarnos suavemente, primero entre encinas y quejigos, luego entre campos de cultivo, rodeando Tolacha, de vuelta a Galbárruli, proporcionándonos otra vez amplias vistas, destacando hacia el oeste las cercanas Peñas de Cellorigo.

Hacia Tolacha
A la izquierda, las Peñas de Cellorigo

Ver Peñalrayo en un mapa más grande; desde Google Maps es posible descargar el archivo .kml. Un archivo .gpx del recorrido puede ser descargado aquí.

sábado, 12 de octubre de 2013

Carrascal de Cidamón

Distancia: 7,93 km
Tiempo aprox.: 2h
Dificultad: baja
Extraído del libro “Naturaleza y pueblos. Rioja Alta”, de Mario Ollero Ojeda (Sua Ed.)

Llegamos a San Torcuato desde la N-120, tomando el desvío a Bañares, bien pasando primero por Hervías, bien directamente desde las proximidades de Santo Domingo de la Calzada.

Recorrido y perfil
Una vez en San Torcuato, buscamos en la parte Este del pueblo unos edificios de apartamentos, y en dirección Noreste saldremos al Camino de la Calzada, que seguiremos en dirección Este. Se trata de una pista muy ancha y en muy buen estado, que coincide en este tramo con la calzada romana. Caminamos entre campos de cultivo (sobre todo cereal y remolacha), con amplios horizontes, tanto hacia La Demanda, al sur, como hacia la Sierra de Cantabria, al Norte.
Cultivos, carrascas y el Toloño al fondo
El carrascal de Cidamón es la mayor extensión continua de bosque en esta zona del valle. Este recorrido, casi llano por completo, permite apreciar los cultivos tradicionales y el carrascal como ecosistema, con carrascas de distinto porte y la renovación del bosque.

Ruinas de la tejera
Cruzamos pronto el camino de Carramolinero, que une Cidamón con el lugar de Negueruela, e iniciamos una ligera subida a la altura de las ruinas de una tejera. A los pocos metros abandonamos el camino principal, que pronto nos acercaría a una zona recreativa y al aeródromo, y tomamos otro que sale por la izquierda.
Senda en la faja de carrascas
A nuestra izquierda vemos campos de cultivo separados por franjas de carrascas, y tomamos por la izquierda una estrecha senda que discurre por el medio de la séptima; luego la propia senda se convierte en la linde entre los campos, en terreno despejado, en dirección a Toloño. La senda vuelve a discurrir más tarde entre arbolado y desemboca finalmente en otro camino, el de Casa Díez, que tomamos por nuestra izquierda, en dirección a Cidamón.
Senda despejada en dirección a Toloño
Pronto tenemos a nuestra izquierda notables masas de carrascas, salpicadas con algún pino, entre las que se encuentra la ermita del Buen Suceso, a la que entramos girando casi 180 grados a la altura del cruce con el camino de Carramolinero.

Ermita del Buen Suceso
El edificio es de piedra sillar, con un cementerio adosado donde descansan algunos condes de Hervías. Desde el lugar donde se encuentra esta ermita podemos adentrarnos en los restos de lo que debió ser un extenso carrascal, hoy en buena parte roturado y cultivado en su interior, para admirar los ejemplares de encina de mayor porte y también algún pino piñonero.
Carrascas de buen porte en el entorno de la ermita

Interior del carrascal, con algún pino piñonero
Volvemos sobre nuestros pasos, pero en vez de seguir el camino en dirección a Cidamón, giramos a izquierda para coger el camino de Carramolinero, que pronto nos lleva otra vez al camino de la Calzada, por el que volvemos a San Torcuato.
Terrenos de cultivo en el interior del carrascal; al fondo, Toloño
Si nos apetece caminar un poco más, podemos continuar durante aproximadamente 1,5 km por el camino de Carramolinero en dirección Sur, para encontrar las ruinas de la iglesia de Santo Tomás de Negueruela.

Mapa del recorrido

Ver Carrascal de Cidamón en un mapa más grande