Mostrando entradas con la etiqueta Rioja Baja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rioja Baja. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de agosto de 2013

De Ocón al Hayedo de Carbonera

Distancia: 15,7 km
Tiempo aproximado: 6 horas
Dificultad: media-alta
Época recomendada: primavera y otoño

Extraído del nº 40 de la revista "Páginas de información ambiental"

Recorrido y perfil
Salimos de la plaza de la Villa de Ocón, a la que da el albergue juvenil, y subimos en dirección hacia Fuente Tosca, tomando como referencia las ruinas de la ermita de San Juan.

Dejando atrás La Villa de Ocón
Dejamos a mano izquierda el arranque de una pista y seguimos de frente, hacia una caseta de la traída de aguas. Dejamos a mano derecha las piscinas y continuamos recto. Pasaremos al lado de unas balsas de riego.

El camino asciende sobre una conducción de agua (las tapas de los registros nos dan una buena pista) y, tras atravesar una portilla de ganado, nos conduce por la fresca umbría rodeados de rebollos que se acompañan de helechos y de una variada comunidad de matorral en la que no faltan enebros, brezos, jaras, rosales silvestres o escoba negra. A la altura del área recreativa cruzamos una pista y seguimos de frente. Enseguida atravesaremos otra pista para adentrarnos ya en una zona plenamente boscosa.

Interior del rebollar

En el rebollar, totalmente orientado al norte, nos envuelve una humedad inusual en este tipo de bosques. La pista gira al llegar a un abrevadero, pero nosotros seguimos recto hasta una pequeña explanada. Aquí tomaremos una senda que sale a la derecha. En algunos puntos del recorrido encontraremos marcas amarillas en piedras o árboles, pertenecientes a senderos locales, que nos ayudarán a saber que vamos por buena dirección. Durante el ascenso podemos ver varios canchales así como los restos de una antigua nevera (hay un cartel que nos indica girar a la derecha).
Cogote Alto


Al llegar a un cordal giramos a la izquierda y continuamos en dirección hacia la torre de comunicaciones que sobresale entre los eólicos.









Vistas del alto Jubera


La subida a Cogote Alto se ve compensada con unas impresionantes vistas del alto Jubera que no dejarán a nadie indiferente. 







Continuamos por la pista, por nuestra derecha. Tras un repecho, el camino se bifurca entre dos grandes eólicos, y bien cogemos primer desvío de la izquierda para ascender hasta la torreta de Cabimonteros, que con sus 1.389 m es la cumbre de Sierra la Hez, o bien continuamos por la pista del segundo desvío de la izquierda. Más tarde, dejaremos a nuestra derecha un refugio. A partir de aquí, estaremos atentos para buscar una torre de medición de viento, ya que justo antes de llegar a ella dejaremos la pista y nos echaremos por una ancha senda que baja a la izquierda para adentrarnos en el hayedo de Carbonera, uno de los más bellos de la región.

Hayedo de Carbonera
Tras descender algo más de 2 kilómetros, dejamos el hayedo cogiendo una ancha senda que sale a la izquierda, con la indicación de San Julián.

Desvío a San Julián

Más adelante, cruzaremos el barranco por un puentecito para iniciar la última parte del recorrido, que nos llevará de vuelta a La Villa de Ocón por la pista que bordea el monte a media ladera; el pueblo ya es visible en la distancia y nos servirá de referencia para orientarnos en los cruces que encontremos.

Panorámica con La Villa de Ocón su castillo al fondo

El primero, con la pista que remonta el barranco de Aldealobos o San Julián, que atravesaremos. En nuestro regreso, se irán alternando repechos más o menos fuertes con bajadas o tramos más llanos en los que reponer fuerzas, pero siempre acompañados de unas fabulosas panorámicas del valle y sus pueblos.

Vista del Valle de Ocón

Más tarde, enlazamos con la pista que recorre el barranco de Las Ruedas; aquí, no bajamos hacia el pueblo, sino que remontamos unos metros por la pista, en dirección a un área recreativa, y a la altura de ésta continuamos por la pista que sale a la derecha, hasta llegar a un punto, a unos 600 m, donde vemos que hace un giro pronunciado. Ahí lo dejamos y atravesamos una portilla para bajar hacia el pueblo, que aparece enseguida ante nuestros ojos, custodiado desde lo alto de una loma por los restos de su castillo.

Mapa del recorrido



Ver De Ocón al hayedo de Carbonera en un mapa más grande

jueves, 1 de agosto de 2013

Carrascal de Villarroya

Distancia: 11 km (circular)
Tiempo aprox.: 3 horas
Dificultad: Baja, pero conviene prestar atención a los cruces
Época recomendada: Primavera y otoño


(Extraído del nº 35 de la revista "Páginas de información ambiental")

Recorrido y perfil
En la vertiente sur de la Sierra de Yerga se erige el Carrascal de Villarroya, un extenso encinar de cerca de 375 hectáreas. Antaño, cuando el ganado, las dehesas y cañadas eran una estampa habitual, este tipo de formaciones vegetales se sucedían por todo el valle del Ebro y por las zonas llanas de la montaña más mediterránea. Hoy, en cambio, el carrascal de Villarroya es uno de los escasos vestigios que quedan de aquellas dehesas, y probablemente
el más bello y mejor conservado de La Rioja. En su interior perviven encinas centenarias plagadas de historia, muchas de las cuales conservan huellas de aquellas épocas, como los agujeros en los troncos, ennegrecidos por las hogueras que hacían dentro de ellos los pastores para calentarse, o las
formas alambicadas de sus ramas tras las repetidas cortas.


El paseo nos lleva hasta el corazón del carrascal, acercándonos a las zonas más elevadas, desde las que podemos disfrutar de unas bellas panorámicas de Villarroya, del valle y de las sierras colindantes. No nos será difícil ver rastros de jabalíes, tejones, liebres o ginetas, y con suerte, podemos sorprender algún lagarto ocelado o a cualquiera de la especies mediterráneas de aves que anidan en estos bosques.


El carrascal
Tomando la comarcal LR-123 en dirección Grávalos, dejamos atrás los desvíos de Villarroya, Muro de Aguas y Cornago y, al final de una larga recta, vemos el cartel que indica el área recreativa del Carrascal a la derecha y, a la izquierda, una explanada desde la que sale nuestra ruta. El camino se bifurca nada más comenzar. Nosotros tomaremos el desvío de la izquierda.

Al ir adentrándonos en este carrascal de piedemonte escuchamos el canto asustadizo de los mirlos al oír nuestros pasos, el repiqueteo de la bandada de abejarucos sobre las copas de los árboles y la "voz de alarma" del arrendajo, que advierte de nuestra presencia. En el encinar, ejemplares centenarios de gran porte se acompañan de jóvenes carrascas que continúan colonizando el espacio. El manto verde de la gayuba tapiza taludes y claros del bosque, en el que encontramos una completa y variada representación de matorral  mediterráneo con romero, jaras blancas, jarillas, aulagas, enebros o brezos.


Después de avanzar algo más de un kilómetro cruzamos una zona encementada sobre la Yasa de las Cañadas o Agustina y continuamos recto por la pista principal. A unos 700 metros cogemos un camino que sale a la derecha y nos lleva a una zona más abierta donde veremos, también a nuestra derecha, una senda de tierra que desciende ligeramente.
 

Aquí podemos desviarnos un poco para visitar una curiosa abejera del siglo XVIII.

Interior de la galería de la abejera

Exterior de la abejera
Para ello, nada más pasar la yasa giramos a la izquierda, por debajo de las ruinas de unos corrales, y enseguida veremos pegada al barranco una pared blanca que esconde tras ella, los huecos que albergaban decenas de enjambres.



Detalle de los agujeros de entrada para las abejas





Se trata probablemente de la abejera mejor conservada de La Rioja,un tipo de colmenares fijos típicos en la comarca del Alhama-Linares a partir del siglo XVIII.


Regresamos a nuestra ruta, tomamos la senda de tierra y enseguida aparecen imponentes frente a nosotros los eólicos del monte Gatún. Avanzamos hacia ellos, pasando por una zona encharcadiza, y tras una leve subida por un camino a la izquierda nos reciben unas preciosas vistas de la llanada de Ordoyo.

El carrascal, la llanada de Ordoyo y, al fondo, Yerga
Seguimos recto por el encinar, dejando a nuestra izquierda una señal de prohibido el paso. El camino asciende ligeramente, bordeado por bellos ejemplares de sabina. Volvemos a encontrar aquí una bifurcación, que tomaremos a la izquierda y que nos guiará en suave ascenso hasta la pista de los eólicos.
 

Merece la pena pararse debajo de estos "gigantes", especialmente si el día está despejado, y contemplar las fabulosas vistas del valle del Cidacos,
y dos de sus pueblos, Quel y Autol, custodiado por el monte de los Agudos de Calahorra.


Vistas del Valle del Cidacos
Seguimos nuestra ruta hacia la izquierda, por la pista que bordea los molinos.  Para no despistarnos, debemos tener cuidado de ir por la pista central algo más de 1,5 km y no desviarnos por los caminos que llevan a los aerogeneradores. Atravesamos una repoblación de pino laricio y vamos dejando atrás los molinos. Sobre nosotros, a la derecha, asoman enseguida los conglomerados del monte Gatún.

Cuando veamos un cartel que anuncia el parque eólico, abandonamos la pista
principal y descendemos a la izquierda por una explanada de piedra para buscar, al fondo a la izquierda, una pequeña senda natural que baja por el romeral.



Encina
El olor del romero nos acompaña todo el descenso, en el que veremos los restos de una antigua mina. Seguiremos de frente, sin tomar ningún desvío, hasta volver a entrar en el encinar que, en esta zona conserva ejemplares bellísimos y de gran tamaño, muchos de los cuales superan el metro y medio de diámetro.













Encina de Mario

Un poco más adelante, al llegar a un cruce tomamos la senda de la derecha. En el siguiente cruce de pista, si giramos a la izquierda encontraremos metida en el barranco la encina de Mario.
Encina de Mario

Con más de 450 años de edad, 11 metros de altura y un tronco de más de 1,70 metros de diámetro, esta bella carrasca está incluida en el Inventario de Árboles y Arboledas Singulares de La Rioja.














Volvemos al cruce y seguimos de frente (por nuestra derecha), paralelamente a la Yasa. Pronto llegaremos a la zona encementada sobre la Yasa por donde pasamos al principio. Giramos a nuestra derecha y continuamos por la pista principal hasta volver al punto de inicio.

Mapa del recorrido



Ver Carrascal de Villarroya en un mapa más grande

miércoles, 31 de julio de 2013

Peña Isasa

Distancia: 16.4 km
Tiempo aprox.: 4 h 45 min
Dificultad: media-alta (por la distancia y la continua subida, exigente en el tramo final de la ascensión)

Recorrido y perfil
Peña Isasa (1474 msnm), que muchos la ven y pocos la pasan, según el dicho popular, es un alargado cordal, que continúa con el muy próximo Peñalmonte; está coronada por una distintiva almena caliza, que puede ser divisada desde prácticamente toda la Rioja Baja.
 
Desde Préjano, Turruncún, Muro de Aguas... poblaciones que la rodean, puede accederse a Peña Isasa.

Este recorrido, enteramente por pista, parte desde la LR-123 (dirección de Arnedo a Grávalos); unos 2 km después de pasar el despoblado de Turruncún, una pista sale a mano derecha, en cuyo comienzo podremos dejar aparcado el coche.

Inicio de la pista
La pista va en continuo ascenso, discurriendo entre un pinar de repoblación. Después de unos 2,5 km encontramos una primera bifurcación, en la que tomaremos la pista de nuestra izquierda (volveremos por la de la derecha).


Aproximándonos a Peña Isasa
Después de otros 3 km nos habremos aproximado ya bastante a la cima; en un cruce tomaremos el ramal de la izquierda para afrontar el tramo de subida más exigente, que en cosa de 1,8 km nos llevará a la cima.

Las vistas desde la cima merecen la pena y compensan el esfuerzo. Hacia el Norte, vemos en primer término la vega del río Cidacos, en la que destacan Arnedo y, más al Este, Calahorra; detrás, Cabimonteros y la Sierra de la Hez, y aún más allá la Sierra de Cantabria. Hacia el Este, la Sierra de Yerga. Hacia el Sur, la Sierra de Alcarama. Y hacia el Oeste, prácticamente a nuestro lado, Peñalmonte, guardando a Préjano, y un poco hacia el Norte las peñas de Arnedillo.

Cima de Peña Isasa; detrás, Peñalmonte
El regreso lo iniciaremos por el mismo camino por el que hemos ascendido, pero al llegar al primer entronque de la pista de bajada con la pista por la que hemos venido, tomaremos el ramal de la izquierda, en vez volver por el de la derecha. No abandonaremos esta pista, siguiendo la dirección del descenso. Al llegar a una balsa, cuando ya llevamos unos 5 km de bajada, tomaremos el ramal de la derecha, que acabará llevándonos, después de 1,5 km de ligera subida, a la pista del inicio. Nos quedan ya únicamente unos 2,5 km de suave descenso hasta llegar al punto de partida.


Despidiéndonos de Peña Isasa

Mapa del recorrido



Ver Peña Isasa en un mapa más grande